UNIÓN


Dentro de mí, siempre hubo dos voces: 

una transparente como el agua y otra firme como el fuego. 

Durante años, las mantuve separadas, como si sentir y avanzar fueran opuestos. 


Pero un día dejé de sostener la guerra entre ambas. 

Y cuando el agua tocó al fuego, lejos de romperme, me reconocí. 


En ese encuentro silencioso e invisible para el resto del mundo, 

entendí que la individuación nunca se trató de convertirse en alguien nuevo, 

sino de dejar de huir de quien ya eres. 


Desde entonces camino entera, 

mi Ánima guía desde dentro y mi Ánimus sostiene desde atrás.


Ya no soy dos mitades. 

Soy la unión que tanto esperó ver la luz. 

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