SALVAJE
Dentro de cada una de nosotras habita una mujer que no nació para agradar.
Una mujer que no sabe fingir ni hacerse pequeña para que otros se sientan grandes.
La tildaron de peligrosa, intensa, difícil, exigente... Pero en realidad solo era libre.
Lejos de lo que nos hicieron creer, no es quien está en contra del mundo, sino la que deja de abandonarse para encajar en él.
La mujer salvaje no lucha contra nadie, lucha por no perderse.
Aprende a escuchar su intuición aunque incomode, a retirarse de lo que le apaga, a poner límites sin culpa, a sostener su certeza aunque tiemble de miedo.
No es una mujer perfecta, es una mujer honesta.
Un mujer que recuerda cuál es su poder, el que siempre estuvo ahí en el fondo de su ser, esperando a ser tomado por ella.
Y quizá la verdadera transformación no sea convertirte en otra persona, quizá sea atreverte a volver a ser la mujer salvaje que siempre fuiste.

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