El primer amor

Recuerdas el primer beso, la primera caricia, el primer te quiero… incluso la primera pelea.

Recuerdas el olor de su piel, los lunares que dibujaban su camino desde la espalda hasta el cuello, el perfume que se quedaba prendido en tu ropa, ese que tanto adorabas.

Recuerdas cada gesto, cada expresión: el lunar junto a su boca, ese tic tan suyo, el delineado de sus labios, los hoyuelos que señalaban la ruta hacia su sonrisa.

Son tantos los detalles, tantas las similitudes, que al final lo recuerdas sin querer. Porque el amor, parecido al viento, parece que se va… y, sin embargo, nunca se marcha del todo. Queda esa huella grabada en ti.

No importa el cómo, el cuándo ni el dónde. Algún día, escuchando vuestra vieja melodía, sentirás cómo se acelera tu corazón. Un botón mal abrochado, un gesto casual, cualquier excusa bastará para evocarlo.

Y entonces comprenderás que eso tan tuyo, tan íntimo, se quedó convertido en una historia hermosa que narrar.

Él, en cambio, nunca verá esa huella. Nunca sabrá que lo que perdió era, en realidad, lo más suyo.

Comentarios

Popular Posts