Algo cambió.
No fuera, sino dentro.
Lo que siempre busqué en el exterior,
había estado dentro de mí siempre.
El ego se aferra al sufrimiento,
como si en él encontrara identidad,
el SER lo toma como aprendizaje.
Transmutar el dolor en arte
es un don que no todos se atreven a desbloquear.
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